Reparación Infantil Eucarística

La RIE y la PreJER en la web


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Cuadernillo de “Ritos”

Después de algunos meses de andadura del Itinerario Formativo para cada etapa de la RIE y la PreJER, entregamos este folleto como un pequeño “ritual” para la entrega de la pañoleta y otros signos, según la edad y la etapa en la que se encuentren los grupos y dentro de ellos cada niño o adolescente. ¡Esperamos que sea útil!

Ritos de compromiso y entrega de signos_folleto para imprimir

Ritos de compromiso y entrega de signos_folleto para ver

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Palabras para el camino 2

Fuego en el corazón del mundo

Hace poco días hemos clausurado el I Congreso Internacional Beato Manuel González.

Para los que tuvimos el regalo de poder participar ha sido, sin duda, una ocasión para reavivar el fuego que arde dentro de nosotros. Una oportunidad para descubrir facetas nuevas de D. Manuel, como modelo de santidad, sacerdote, catequista, comunicador, comprometido con las necesidades de los hermanos, transmisor de un carisma que sigue vivo y que Dios nos sigue regalando.

Queremos compartir con vosotros un poquito de este fuego. Por eso nos gustaría recordar y transmitir un pequeño fragmento de las palabras que D. Daniel Padilla nos dirigió durante el acto de clausura, y en las que nos invitaba a reflexionar sobre tres puntos:

«Un camino real y vivo. La realidad nos plantea retos impensables hasta hace unos años. Es decir, inimaginables, imprevistos, que no encajan en nuestras categorías ya asentadas. Un mundo en tan rápida transformación requiere de nosotros que estemos disponibles para buscar formas o modos, como le sucedió al Beato Manuel, para comunicar con un lenguaje comprensible la novedad perenne de la Eucaristía. No se nos exime del trabajo fatigoso que requiere cualquier desarrollo.

Buscar formas nuevas de comunicar lo eterno no significa vacilar en las certezas, ceder a presiones ajenas o renunciar a lo que vale. Por el contrario, sólo la firmeza de la fe nos permite abrirnos para buscar nuevas formas de comunicarla. Por eso puede propiciar un camino hermoso. Es un camino posible a cualquier latitud y edad. Con una sola condición que deberíamos aprender de memoria: el cristiano no tiene miedo a descentrarse, porque tiene su centro en la Eucaristía, meta del camino real y vivo.

Un sorprendente agradecimiento. No es mercancía corriente el agradecimiento. A veces lo vemos aflorar en un gesto que no esperábamos, en un regalo que recibimos o un hecho que nos pilla desprevenidos. Pero, casi siempre, se esfuma enseguida y es muy difícil verlo permanecer. El sentimiento que prevalece (ante el acontecimiento que ha significado este Congreso) es el sorprendente agradecimiento de una familia entera, la Familia Eucarística Reparadora. Una gratitud que crece con el paso del tiempo, porque con el tiempo crece la conciencia del tesoro recibido del Beato Manuel.

Ahora bien, como todas las cosas que nos tocan de cerca, la experiencia no miente. Uno se sorprende agradecido por algo que no depende de él. Depende de Otro que existe, que está vivo; depende de algo que no se queda en el pasado, sino que nos habla hoy.

De este agradecimiento brota un dinamismo potente que permite estar de pie ante el drama de lo cotidiano.

Nuestros corazones están con una herida abierta y una espera confiada ante la Presencia amada: Cristo mendigo del corazón del hombre y el corazón del hombre mendigo de Cristo.

Un amor inquebrantable. “Nadie puede quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable” (Evangelii Gaudium, 3) Es esto lo que explica la vida, lo que nos da la consistencia personal y la alegría. Nuestra dignidad reside en ser amados, en darnos cuenta de ello.

Cuánto más volvemos a lo esencial, al misterio de la misericordia, más nos volvemos capaces de llegar a cada hombre y a todo hombre con todas sus heridas y con todo su deseo.

Sólo la experiencia de esta mirada de Cristo, que sintió D. Manuel, que sentimos todos -que genera “sorpresa”, “asombro” y nos hace sentir “ligados a Él”- impedirá que sucumbamos a cualquier tentación de autorreferencia y nos permita descubrir en cada hombre que encontremos el bien que porta».

¡Que se extienda el Fuego en el corazón del mundo!

Hasta la próxima.


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Palabras para el camino… No tengas miedo

Si eres catequista, animador, acompañante, monitor de la RIE o la PreJER… entonces: ¡esto es para ti! Se nos ha ocurrido esta forma sencilla de compartir, de comunicarnos, de seguir en contacto, de estar “conectados”…

“Palabras para el camino” son algunas ideas que nos puedan ayudar a reflexionar sobre esa gran tarea a la que el Señor nos ha invitado: ¡SER MONITORES! Es más, nos gustaría muchísimo que haya “retroalimentación”, es decir, que nos puedas compartir lo que piensas o tus mismas experiencias relacionadas con el tema. ¿Qué te parece la idea? Puedes escribirnos a rie@uner.org y compartirnos tu propia reflexión.

En este mismo post te dejamos ya la primera entrega. Se titula: NO TENGAS MIEDO.

Esperamos que este compartir nos enriquezca a todos.

Ahí va…

No tengas miedo

Al comenzar algo nuevo siempre nos surgen muchas preguntas: cómo saldrá, cómo responderemos nosotros, si le gustará a los demás, qué dificultades pueden surgir… Todas estas dudas pueden echarnos un poco atrás, al surgir el miedo de que las cosas puedan salir mal, o de que no podamos sacar el proyecto adelante.

El miedo…a veces ésta es la principal dificultad que nos frena a la hora de dar un paso más, nos hace pensar que no vale la pena arriesgarse a comenzar algo nuevo, como por ejemplo, un grupo RIE o preJER o alguna actividad diferente que aún no hemos hecho con nuestros niños o adolescentes. Nos viene bien hacernos la siguiente pregunta cuando nos encontramos en situaciones como ésta: ¿tiene razón lo que me dice mi miedo, qué evidencias tengo de que las cosas no van a salir bien? Sólo el tiempo puede decirnos si el nuevo proyecto que hemos emprendido tendrá éxito o no, y aun cuando no esté saliendo como nosotros esperábamos, no olvidemos lo que nos dice D. Manuel: Dios no pide a mi trabajo fruto, sino trabajo con buena intención.

No tengas miedo de ofrecer lo que eres: tú mismo, con tus cualidades, con tus conocimientos, con tu riqueza interior. A veces nos da la sensación de que no valemos para esto porque no lo sabemos todo o porque pensamos que no podemos dar lo mejor a los niños y adolescentes. Pero Jesús cuenta con nosotros como somos: Él conoce nuestras limitaciones, pero también las cualidades, dones, puntos fuertes que Él mismo nos ha regalado. Él mismo nos regala sus palabras: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo…” (Mt 14, 27). Además, el niño lo que busca es que le quieras y que guíes hacia Jesús, pero no te quiere perfecto.

No subestimes lo que tienes entre tus manos: el Camino, la Verdad y la Vida; tienes a Jesús Eucaristía esperando a todos para dar sentido a sus vidas, pero en especial, esperando a los más pequeños: “dejad que los niños se acerquen a mi”.

Te dejamos con este vídeo, no te olvides de esta frase: “Que el miedo sólo sea el medio para mejorar…”


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El monitor de la RIE

La figura del monitor es una figura clave para los niños. El monitor es el “acompañante” de grupo, no sólo se limita a transmitir conocimientos, sino que comparte el camino de la vida y se preocupa del proceso personal de cada niño.

Un monitor no tiene que esperar a ser “perfecto” para lanzarse a esta tarea de acompañar a los niños en su crecimiento en la fe. Sencillamente, sabe que es un instrumento en manos de Dios que, contando con todos sus talentos, capacidades y riquezas, pero también con sus debilidades, quiere hacer de él un canal para llegar a los niños y hacerles descubrir su amor y su cercanía.

El perfil del RIE-monitor se mueve entre una serie de cualidades básicas, necesarias para realizar su misión, y otras capacidades que se van desarrollando con la experiencia, con la formación específica y a lo largo del propio camino de fe y de compromiso evangelizador.

Características claves que identifican al monitor:

* Fe. Don Manuel nos dice con firmeza: “Nadie da lo que no tiene”. Lo que transmitimos a los niños debe brotar de la propia experiencia de encuentro con Jesús.

* Madurez que le permita ayudar a los niños en su propio camino de crecimiento como personas.

* Formación para adquirir los recursos y las herramientas que le permitan realizar su tarea y que influye no sólo en la transmisión de la fe, sino también en la educación  de cada uno de los que se nos han confiado.

* Un plus: formación carismática. Es esencial que el RIE-monitor esté dispuesto a recibir formación como miembro de la Familia Eucarística Reparadora (FER) a través de diferentes posibilidades, como por ejemplo, reuniones periódicas grupales o los encuentros de RIE-monitores.

La figura del monitor tiene también especial importancia en el proceso que cada niño va realizando en las diferentes etapas del itinerario, ya que es él quien debe incentivarlo para que se preocupe por asumir los compromisos que la etapa le plantea según sus posibilidades, capacidades y aptitudes.

Llegar a ser monitor y acompañar a un grupo puede ser parte del proceso de crecimiento del niño RIE; para él sus monitores se convierten en modelos a seguir, naciendo en él el deseo de que un día también pueda transmitir a otros su propia experiencia. De esta manera, siempre que sea posible se intentará que surjan jóvenes de la parroquia que sean monitores.